La población mundial crece a un paso acelerado y con ello, la demanda de alimentos se ve incrementada. Ante la limitación de los recursos naturales que nos provee el planeta para vivir (agua, minerales, tierras productivas…) es necesario un cambio alimentario que no solo contribuya a la seguridad alimentaria para el crecimiento de la población, sino que además asegure el cuidado de nuestro planeta.
Cada año se desperdicia un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano. El desperdicio de alimentos no solo supone desechar toneladas de comida, sino que también implica malgastar recursos naturales que la humanidad necesita para poder alimentarse. Ese desperdicio tiene importantes efectos ambientales y un fuerte impacto en el cambio climático. Esta problemática es responsabilidad de todos y por ello, tenemos que hacer cambios en nuestro estilo de vida.
Nuestra alimentación tiene un impacto ambiental muy importante y por esto, los cambios en lo que comemos no solo pueden mejorar la salud y prevenir enfermedades, también pueden ayudar a reducir la huella medioambiental y, por lo tanto, disminuir el uso de recursos naturales y contribuir al cuidado del planeta.
Aquí te dejamos algunos consejos para promover una alimentación más sostenible.
Evita el desperdicio alimentario.
Revisa lo que tienes en la nevera y en la despensa. Es imprescindible para optimizar los recursos y los gastos a la hora de ir a comprar.
Planifica tus comidas semanalmente y realiza una lista de la compra. Una buena planificación es clave para evitar la improvisación. Ten en cuenta cuántos sois en casa y vuestras preferencias alimentarias.
Compra de forma responsable. Céntrate en aquello que has planificado y compra solo lo que necesites, priorizando los productos frescos y minimizando el consumo de alimentos ultra procesados.
Almacena los alimentos adecuadamente y coloca los alimentos más antiguos delante de los nuevos y así, conseguimos generar rotación de los alimentos y evitar que caduquen o se estropeen.
Ajusta las raciones e intenta cocinar lo necesario. Aun así, si quedan sobras aprovéchalas y reutilízalas con creatividad como, por ejemplo, croquetas a base de la carne sobrante del caldo, cremas de trozos de verduras que van quedando en la nevera, partes feas de las verduras o algunas pieles para preparar caldos, entre muchas otras opciones.
Aumenta el consumo de alimentos de origen vegetal: frutas, hortalizas, legumbres, frutos secos y semillas y reduce la ingesta de alimentos de origen animal. Cuando se consuma carne, pescado o huevos, fíjate en las etiquetas para conocer el origen de los alimentos y prioriza aquellos que presenten el sello de proximidad. Además, asegúrate que los animales han sido criados en condiciones de bienestar animal, ganadería extensiva y/o pesca sostenible.
Mejor, compra a granel y reduce el uso de envases descartables y bolsas de plástico. Aprovecha para llevar tus recipientes reutilizables, botes de cristal y bolsas de tela. Evita también el consumo de alimentos envueltos en plástico y de alimentos ultraprocesados.
Cada cosa a su tiempo: consume productos de temporada. Esto permite disfrutar de los alimentos en su mejor momento, comiendo productos más ricos, más sabrosos, y además en su punto.
Prioriza el consumo de productos locales. Si incrementamos el consumo de productos locales contribuimos a reducir la huella ecológica de nuestra alimentación, al mismo tiempo que apoyamos a la producción local. Para ello, aprovecha para ir al mercado del barrio y conocer los diferentes productores de la zona.
Rescata aquellos alimentos que empiezan a estropearse y prepara batidos, sopas o cremas. También puedes cortarlos, congelarlos y hacer tus propios helados.
A continuación, os presentamos dos recetas sencillas y rápidas que podéis preparar para aprovechar las sobras de vuestros platos o incluso, dar segunda vida a los alimentos y evitar así, el desperdicio alimentario.
Croquetas vegetales
Ingredientes (para 10 unidades)
200g de garbanzos cocidos
50g de zanahoria pelada y troceada
50g de guisantes congelados
50g de judía verde troceada
50g de pimiento rojo troceado
Sal (opcional)
Pimienta
Especias y hierbas al gusto
Elaboración
En un cazo con agua hirviendo escaldar las verduras unos minutos y escurrirlas bien.
Lavar y escurrir los garbanzos. Triturar junto con las verduras hasta obtener un puré muy sólido.
Aliñar con sal, pimienta, las especias y hierbas al gusto.
Hacer pequeñas porciones (bolas aplastadas) con una cuchara y disponerlas encima de un papel de cocina (tipo para horno).
Poner en el horno a 200ºC durante 10 minutos o hasta que estén doradas por los márgenes. Aprovecha que enciendes el horno para añadir unas patatas envueltas, o unos pimientos y así podrás tener parte de la comida del día siguiente reduciendo el gasto de energía.
250 g de fruta del tiempo bien madura (fresas, cerezas, melocotones...)
1 yogur natural
25 g de leche
Elaboración
Pelar, trocear y quitar la piel y las semillas a la fruta.
Cortar a dados de 2 cm de grosor aproximadamente y disponerla, extendida, en un recipiente ancho en el congelador.
Una vez congelada, sacar la fruta del congelador y ponerla en un recipiente apto para triturar. Esperar unos minutos a que no esté tan fría y añadir el yogur y la leche.
Triturar con un túrmix a golpes rápidos y cortos. Si se tritura de forma continuada y sin cesar, se podría calentar la mezcla y deshacerse. El resultado debe ser el de una crema helada.
Colocar el helado resultante en una copa y servir al momento.
Esta información es de carácter divulgativo y no sustituye la tarea de los equipos profesionales de la salud. Si necesitas ayuda, ponte en contacto con tu profesional de referencia.
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