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Padres discutiendo enfrente de su hijo

Cuando los padres discuten enfrente de su hijo

Padres discutiendo enfrente de su hijo

Todas las parejas discuten de vez en cuando. Pueden no estar de acuerdo sobre cosas importantes, como el trabajo, o sobre detalles sin importancia, como qué hay para cenar.

A veces, los padres mantienen la calma cuando no están de acuerdo y se dan mutuamente la oportunidad de hablar y escuchar. Pero también puede ocurrir que, ante un desacuerdo, el ambiente se caldee y que las cosas se pongan difíciles.     

A los hijos les puede resultar fácil sacar conclusiones precipitadas cuando oyen discutir a sus padres. Pueden creer que sus padres se han dejado de querer y/o que van a divorciarse. Pero la mayoría de las veces las discusiones solo son una forma de desfogarse después de un mal día o cuando se está bajo mucho estrés.          

Es normal que los padres discutan a veces

Es normal que la gente tenga opiniones, sentimientos y enfoques diferentes de las cosas. Los miembros de una familia necesitan poder decirse cómo se sienten y qué opinan, aunque sientan y opinen cosas muy distintas. La mayoría de las parejas discuten sobre cosas sin importancia. La mayor parte del tiempo los padres se disculpan y hacen las paces, se olvidan de la discusión y la familia vuelve a su rutina habitual.                   

Si los hijos se fijan en la forma en que sus padres resuelven sus diferencias, pueden aprender a enfocar sus discusiones y a resolver sus conflictos de una forma satisfactoria.                 

Cuando las discusiones van demasiado lejos

A veces, los padres discuten con demasiados gritos, chillidos e insultos, se faltan el respeto y se dicen cosas muy duras. En ocasiones, las discusiones incluyen empujones, lanzamiento de objetos o golpes. Aunque nadie sufra lesiones físicas, una discusión va demasiado lejos cuando uno de los padres utiliza amenazas para tratar de controlar al otro a través del miedo.

No es aceptable que un padre amenace con lesionar a otra persona, destruya las pertenencias de su pareja, amenace con abandonar a su pareja o con denunciarla a los servicios sociales.                    

En este tipo de situaciones, las discusiones habrán pasado a convertirse en peleas y la pareja necesitará la ayuda de un médico, terapeuta u otro especialista para controlarse y para controlar sus enfados.   

Cómo reaccionan los hijos 

Cuando un hijo ve a sus padres alterados y fuera de control es normal que se desoriente. La medida en que le preocupen las discusiones de sus padres dependerá de la frecuencia con que ocurran, su intensidad y/o el hecho de que se produzcan delante de otras personas.            

Si un hijo presencia de forma repetida el descontrol mental y emocional de sus padres, puede empezar a presentar signos de estrés, como tener ganas de llorar, dolor de estómago o de cabeza o problemas para conciliar el sueño. Algo que le puede resultar especialmente duro a un hijo es que sus padres discutan sobre él, pero los padres son los únicos responsables de sus actos y comportamientos. Nunca se puede culpar a un hijo por las discusiones de sus padres.    

Cómo mejorar las cosas 

Si los padres son conscientes de que discuten demasiado, deberían abrirse a sus hijos en momentos de calma, hablar sobre ello y tomar cartas en el asunto para resolver la situación. Si uno de los miembros de la pareja pierde tanto el control que puede llegar a lesionar a otros miembros de la familia, el otro miembro de la pareja debería informar a otras personas para ayudar a toda la familia y proteger a sus hijos de las peleas.                        

Cuando los miembros de una pareja discuten demasiado o se pelean deberían pedir ayuda a psicólogos y terapeutas. Con la ayuda de estos profesionales, las parejas pueden aprender a escucharse mutuamente y a hablar de sus sentimientos y diferencias sin necesidad de discutir de una forma descontrolada. Aunque puede requerir esfuerzo, tiempo y práctica, los miembros de una familia pueden aprender a convivir.       

De todos modos, ninguna familia es perfecta. Incluso en el hogar más feliz surgen problemas y la gente discute. Las discusiones suceden y no pasa nada; solo forman parte del proceso de aprender a convivir. Si las personas exponen abiertamente lo que les preocupa y hablan sobre ello, podrán llegar a acuerdos o negociar soluciones, todo el mundo se sentirá mejor y la vida volverá a la normalidad.                    

Acceso a la fuente de consulta:

When parents argue. Kidshealth. [Fecha de consulta: 23/04/2015]

 

Esta información es de carácter divulgativo y no sustituye la tarea de los equipos profesionales de la salud. Si necesitas ayuda, ponte en contacto con tu profesional de referencia.
Publicación:  27/04/2015 Última modificación:  17/07/2023

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