Adecuaciones escolares en la etapa infantil para alumnos con TEA
Los niños con trastornos del neurodesarrollo (TND) necesitan unas atenciones específicas según el trastorno que presenten. En el caso de los niños con trastorno del espectro autista (TEA), hay que tener en cuenta que las dificultades varían en función del perfil y que pueden aparecer tanto a nivel social/emocional como a nivel académico.
Principios clave en el acompañamiento de niños y niñas con TEA
En general, es necesario tener claros los siguientes principios:
En el ámbito académico:
Las dificultades de abstracción hacen que en algunos casos cueste la retención o la comprensión de conceptos abstractos (matemáticas). Esta dificultad queda más patente en bachillerato o en Tercero o Cuarto de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), cuando se requiere más inferencia en el aprendizaje.
La visión concreta repercute en la comprensión del lenguaje y esto puede hacer que no entiendan algunas actividades.
Las dificultades en las funciones ejecutivas pueden repercutir en la atención, la planificación y la organización. Recordemos que habitualmente en el alumno/alumna con TEA las dificultades atencionales están muy vinculadas a la motivación.
Habitualmente son alumnos con disgrafías o dificultades en la escritura y, en algunos casos, en el dibujo (por dificultades en la psicomotricidad fina).
En algunos casos observamos dificultades en la coordinación motriz o psicomotricidad gruesa, que puede repercutir en la educación física.
En los ámbitos social y emocional:
Debido a las dificultades de comprensión social, cualquier cambio suele generar mucho estrés. Por ello será necesario anticipar los cambios.
Debido a las dificultades de comprensión, tienen muchas dificultades para entender órdenes implícitas; por ello debemos asegurarnos de que han entendido lo que les pedimos, por muy básico que nos parezca.
Habitualmente las personas con TEA presentan hipersensibilidades a los ruidos, olores o al tacto, lo que puede repercutir directamente en la irritabilidad/atención al no poder filtrar estos estímulos. Esto será más evidente en el patio, música, plástica o educación física.
Comprensión rígida de las normas. A veces pueden parecer desafiantes con los profesores, pero realmente es por falta de comprensión de la situación y de las jerarquías sociales.
Debemos comprender que los momentos sin estructura, como el patio, son momentos de mucha angustia para los niños con TEA, ya que es el momento en que se requieren más habilidades sociales
Las dificultades de detección emocional o exceso de angustia pueden generar crisis de ansiedad o crisis explosivas, al no saber detectar la emoción o gestionarla.
Es necesario tener en cuenta que, en niños con TEA, las dificultades varían en función del perfil, y que se pueden dar tanto a nivel social/emocional como a nivel académico. Fuente de la imagen: AdobeStock.
Orientaciones para alumnos con TEA durante la etapa infantil
Como hemos comentado, la variabilidad de sintomatología en el TEA es muy amplia y, por tanto, será necesario escoger aquellas pautas que sean necesarias para cada niño/a, teniendo en cuenta la edad, dificultades concretas (si hay trastorno de aprendizaje asociado, lenguaje…) y capacidad cognitiva.
En la etapa infantil, es recomendable seguir las pautas que se indican a continuación.
Para la comprensión social:
Estructurar las tareas.
Explicitar lo que se espera de él, de forma concreta, mediante un horario visual.
Después de una tarea que no le guste, reforzarla con una tarea que sí le guste.
Realizar un horario visual con cosas concretas que se le piden (pictogramas visuales) en cada clase; por ejemplo: sacar el material, hacer la actividad y, si lo hace, la actividad que él/ella escoja. Así favoreceremos su autonomía.
Instrucciones claras y concretas.
No dar nunca por supuesto que ha entendido lo que se le pide.
Anticipar situaciones nuevas: excursiones, cambios de profesores, etc.
Para el lenguaje:
La mejor manera de estimular el lenguaje es hablar con el niño/a y dejar que hable con tranquilidad.
Asegurarnos de que comprende las explicaciones, las tareas o las preguntas que se le hacen.
Demostrar que le escuchamos mirándole a la cara siempre que intente comunicarnos algo.
Ofrecer un tiempo determinado de latencia para darle el tiempo necesario para contestar a nuestras preguntas.
Los padres/madres y profesores/profesoras sois el ejemplo de cómo usar el lenguaje para el niño. Por tanto, hablad correctamente, sin alzar la voz, despacio, con frases comprensibles y bien ordenadas.
No utilizar preguntas cerradas, es decir, no utilizar preguntas en las que solo deba contestar sí o no. Utiliza preguntas donde tenga que contestar con el concepto. Por ejemplo, en lugar de ¿Quieres pan?, utilizaremos preguntas abiertas, como ¿Qué quieres? ¿Pan, chocolate o galletas?
Estimular el desarrollo de competencias conversacionales, respetar los turnos de conversación, etc.
Pedirle que hable con frases, no con palabras. Por ejemplo, si para pedir agua dice ¡Agua!, exigir que diga ¿Me das agua? (dentro de sus posibilidades).
Despertar su curiosidad creando nuevas oportunidades y contextos nuevos para explorar situaciones y así favorecer nuevas expresiones en su lenguaje.
Hacer juegos de discriminación auditiva: adivinar a qué sonidos corresponden (imitar animales, teléfono, dejar caer las llaves, etc). Jugar a “cazar” sonidos de letras; por ejemplo, levantar la mano cuando oiga el sonido “rr”.
Hacer juegos de acabar frases (El coche…); o juegos de representación de roles (la maestra, el médico, etc).
“Traducir su habla”: si dice algo incorrectamente, repetir lo que quiere comunicar de forma correcta (Lo que me quieres decir es que…).
Practicar con el nombre de objetos habituales de casa y jugar a hacer preguntas:¿Cómo se llama esto?
Decir y explicar los nombres de los objetos que aparecen en cuentos, canciones, etc.
Jugar al “veo-veo”, adivinanzas, etc.
Procurar hablar y pronunciar correctamente en casa.
No imitar el lenguaje infantil ni reforzar errores.
Fomentar preguntas de qué, quién, cómo, etc.
Jugar a alargar frases.
Añadir vocabulario al suyo, ampliando nuestras expresiones con más información.
Para mejorar el aprendizaje y la atención de un niño/a con TEA es necesario motivarlo mucho, especialmente en aquellas cosas que le resulten aburridas. Una manera es utilizar materiales que llamen su atención, como por ejemplo, la plastilina. Fuente de la imagen: AdobeStock.
Aprendizajes y atención:
Relacionar aprendizajes con temas de interés.
Después de una tarea difícil, escoger un juego de su interés.
Tener en cuenta el lenguaje literal y asegurarnos de que ha entendido lo que se le pide.
Tener en cuenta su facilidad para el procesamiento visual en los aprendizajes.
Motivarle mucho. Utilizar materiales que llamen su atención (pizarra, plastilina) en actividades que le resulten aburridas para animarle a participar.
Para la interacción social:
Enseñarle a pedir ayuda usando el método que mejor le funcione: una imagen, una palabra, un gesto…
Buscar un grupo de referencia con el que se sienta cómodo/a.
Enseñarle a respetar los turnos de palabra; para que lo comprenda puede ayudar usar un objeto que indique cuándo es su turno.
Hipersensibilidades:
Tener en cuenta hipersensibilidades táctiles (quitarse los calcetines, pintar con las manos…) y ofrecer alternativas, como llevar guantes para pintar o utilizar tapones para los oídos en determinados momentos para reducir la irritabilidad y el malestar.
A la hora del patio:
En caso necesario, disponer de un profesor de referencia.
Permitir una parte de juego libre y una parte de juego estructurado si no tiene con quién jugar.
Esta información es de carácter divulgativo y no sustituye la tarea de los equipos profesionales de la salud. Si necesitas ayuda, ponte en contacto con tu profesional de referencia.
Especialistas en la evaluación, diagnóstico y propuesta de soluciones personalizadas a niños y adolescentes con dificultades cognitivas y conductuales que repercuten en el aprendizaje.Conócenos
La mayoría de niños desearía no tener que hacer nunca más los deberes de la escuela, pero ya que esto difícilmente lo podrán evitar, ayudémosles a hacer los deberes con estos consejos prácticos.
Durante el primer año de vida, el niño juega explorando e interactúa con el mundo que le rodea con los cinco sentidos para comprenderlo. La mayor parte de su juego consiste en coger objetos y ponérselos en la boca, agitarlos, golpearlos o tirarlos.
Si cuando tu hijo era un bebé ya lo veías como un pequeño científico utilizando sus cinco sentidos y descubriendo el mundo que le rodea, ahora que tiene entre 1 y 3 años es verdaderamente un gran ingeniero y trata de entender cómo funcionan estos objetos.
Grabación del webinar que integra la visión de expertos clínicos e investigadores con amplia trayectoria en el acompañamiento del Trastorno del Espectro Autista (TEA) en edades tempranas, junto con los testimonios de diversas familias que abordan su rol como participantes activos en estudios de investigación, como el Ensayo CARE C-ESDM.