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Cómo prevenir molestias, cólicos y gases en el bebé

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Los bebés pueden tragar mucho aire cuando están lactando causándoles varias molestias como cólicos o pequeñas regurgitaciones. A menudo el llanto es su medio de expresar estas molestias. ¿Qué podemos hacer para reducir los cólicos y gases? 

Introducción

Es natural que los pequeños traguen mucho aire mientras estén siendo amamantados. Esto es debido a que aún no dominan bien la técnica de succión, y además, aún no expulsan del todo bien los gases por sí mismos. Sin embargo, con algunas técnicas sencillas, los padres pueden ayudarles a hacerlo, y así ahorrarles algunos de los síntomas más molestos de ingerir aire.

Si el bebé hace las tomas con mucha avidez es posible que trague mucho aire. Para ayudarle a eliminar los gases recuerda sujetarlo unos minutos después de la toma en posición vertical para que pueda expulsarlos eructando. Si toma leche materna, es importante asegurarse de que el bebé vacíe bien un pecho antes de cambiarlo al otro, pues la leche que sale al vaciar por completo el pecho es más rica en grasa y energía, por lo que sacia mejor el hambre.

Cuatro posturas para expulsar el aire

Existen estas cuatro posturas que pueden ayudar al pequeño a expulsarlo:

  • Sobre el pecho. La forma más común. Debe estar con el cuerpo casi erguido, con la cabeza a la altura del hombro del adulto. Y se acompaña con ligeros golpecitos en su espalda.
  • Boca abajo. Consiste en sujetar al niño, acostado boca abajo, sobre un brazo del adulto. Como en el caso anterior, con la mano libre se da al pequeño golpecitos en la espalda. Su cabeza debe quedar siempre un poco más alta que el resto del cuerpo.
  • Sobre las piernas. El cuerpo del bebé se coloca en una posición similar a la anterior, pero en vez de sujetarse con un brazo, el adulto se sienta y lo apoya sobre su regazo.
  • Sentado. Más adecuada para cuando el niño ya ha crecido un poco. Con una mano se sostiene su barbilla, y con la otra se aplican los mismos golpecitos ligeros.

Aunque no hay una norma estricta sobre cada cuánto debe eructar el bebé, es recomendable que lo haga cada vez que cambie de pecho (o cada 60 mililitros si toma biberón).

Debemos tener presente que no siempre emiten ruido y a veces nos puede pasar inadvertido. Lo recomendable es ayudarlo a expulsar el aire entre cinco y diez minutos, antes de tumbarlo en la cama.

Regurgitaciónes

No debes alarmarte si el bebé expulsa un poco de leche después de amamantarle, ya que es algo bastante frecuente. A veces se trata tan solo de pequeñas regurgitaciones, que no deben confundirse con un vómito. La causa es que el tubo digestivo del bebé aún no está maduro, y la boca del estómago permanece abierta.

Suelen ser más frecuentes después de las tomas, cuando el estómago está lleno, y cuando el niño está acostado, ya que entonces es más fácil que vuelva el contenido del estómago hacia arriba.

Pueden ser útiles algunas medidas, como mantenerle incorporado un rato después de comer y no acostarle inmediatamente después de las tomas.

Las regurgitaciones son normales en el niño pequeño. Si el niño come bien y está tranquilo no hay que preocuparse. Se debe consultar con el pediatra si tiene vómitos con esfuerzo, son de color verdoso o tienen restos de sangre. También si deja de comer, está muy irritable, o si no gana peso.

Cólicos del lactante

Los cólicos de lactante se definen como episodios recurrentes y prolongados de llanto intenso o irritabilidad, que suceden sin una causa aparente y que los cuidadores no son capaces de resolver.

Es normal que un bebé llore en determinadas situaciones: porque tenga hambre o sed, incomodidad por calor, frío o el pañal mojado, ruido ambiental o, simplemente, como forma de reclamar atención o contacto de sus padres. En esos casos el bebé se tranquiliza si se satisfacen sus demandas. Pero en los cólicos del lactante el bebé sigue llorando. Pocas cosas pueden ser más frustrantes para unos padres que ver a su bebé llorando de manera continua sin causa aparente.

Lo presentan casi todos los bebés en sus tres primeros meses de vida (algunos con más frecuencia que otros), y provoca llantos que pueden prolongarse hasta tres horas, que suelen aparecer hacia el final del día. Suele aparecer a partir de los 15 días de vida, siendo especialmente frecuentes en torno al mes y medio y desapareciendo hacia los 4 meses de edad.

Los llantos provocados por un cólico se caracterizan porque el niño lleva las rodillas hacia su abdomen, y además puede cerrar los puños, manteniéndose vigoroso y con la cara enrojecida por el esfuerzo. Cuando el llanto cede, se vuelve a encontrar con un aspecto normal.

Ocasionalmente todo ello viene acompañado de ventosidades. Esto no siempre es así, porque el cólico no tiene aún unas causas bien definidas, aunque si le ocurre, deben adoptarse las medidas antes explicadas para hacerle eructar, como medida de prevención. 

La estrategia más adecuada para abordar el cólico del lactante es, simplemente, tratar de calmar y consolar al bebé, y no sentir frustración si su llanto prosigue o parece inconsolable. Estos son los pasos a seguir:

  • Coger al bebé en brazos suele ser la estrategia más eficaz, y al mismo tiempo, mecerlo con suavidad.
  • Realizar caricias suaves en el abdomen del niño le ayudará a sentir alivio.
  • Usar el chupete. Muchos bebés se sienten mejor al succionar, aunque es algo que no funciona con todos.
  • El paseo en cochecito se ha demostrado que alivia ligeramente a los niños.

Si a pesar de todas las medidas los cólicos persisten, con mucha frecuencia y por más de cuatro semanas, debe consultarse con el pediatra.

Aunque existen diversos medicamentos y productos de parafarmacia comercializados para los cólicos del lactante, su eficacia es más aparente que real, pues los cólicos también se interrumpen y acaban desapareciendo por sí solos. Lo mismo se puede decir de las infusiones o los productos homeopáticos. Algunas plantas naturales, como el anís estrellado, pueden ser peligrosas, pues administradas en exceso provocan intoxicaciones graves. 

Se ha observado que algunos lactantes con cólicos mejoran utilizando algún tipo de probióticos (microorganismos propios de la flora intestinal), sobre todo los que reciben leche materna, pero todavía existen dudas sobre su eficacia.

Afortunadamente, pese a todas las preocupaciones que puede generar, los cólicos del lactante son un trastorno benigno, que desaparece por si sólo tras los primeros meses de vida y que no produce secuelas en el niño.

Esta información es de carácter divulgativo y no sustituye la tarea de los equipos profesionales de la salud. Si necesitas ayuda, ponte en contacto con tu profesional de referencia.
Publicación:  08/08/2023 Última modificación:  07/11/2023
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Maria Melé Casas
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Pediatra especializada en hospitalización pediátrica.

Servicio de Pediatría

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