Adecuaciones escolares para niños y niñas con TDAH
Las adecuaciones escolares para los alumnos y alumnas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) van a ser distintas según la edad del alumno. En niños/as pequeños vamos a incidir más en la conducta y, en los mayores (habitualmente, a partir de 4º de Primaria) en los aspectos cognitivos y de aprendizaje. Habrá algunas que serán comunes para todos los alumnos.
Principales dificultades para niños y niñas con TDAH
Antes de comenzar, es necesario recordar que las principales dificultades de un niño o niña con TDAH son:
Adquirir los hábitos de trabajo que el resto de alumnos adquieren de forma natural: apuntar en la agenda, coger los libros necesarios para estudiar o hacer los deberes en casa, tener un horario de estudio en casa, planificar la realización de un trabajo o el estudio de un tema a largo plazo, etc.
Mantener el mismo ritmo de trabajo: presentan oscilaciones de rendimiento muy marcadas durante un día.
Permanecer quieto en la silla, estar atento a las explicaciones del profesor.
Comprender y extraer las ideas principales de una lectura.
Adquirir la sistemática para resolver los problemas de matemáticas.
Para estos alumnos, redactar un texto es una tarea muy compleja.
Propuestas de adaptaciones escolares
Para la gestión en el aula
Sentar al alumno/a cerca del profesor/a y/o compañeros/as tranquilos/as.
Que esté situado en un lugar tranquilo sin demasiados estímulos (evitar situarlo, por ejemplo, al lado de la ventana).
Disminuir los estímulos irrelevantes presentes en clase.
Pactar con él/ella los objetivos, explicarle qué esperamos de él/ella en cada momento.
Potenciar el contacto visual durante la explicación para asegurarse de que está escuchando.
El uso de la agenda es imprescindible para el buen funcionamiento escolar, por ello, en el caso de que no sea autónomo en su uso, se recomienda supervisión por parte del profesorado o establecer el rol de un “compañero de supervisión”.
Evitar penalizar el cansancio o los olvidos en tareas y/o exámenes.
Hacerle participar activamente en clase para que mantenga la atención.
Una de las adaptaciones para mejorar la gestión del aula es acordar con el alumno los objetivos y explicarle qué esperamos de él o ella en cada momento. Fuente de la imagen: AdobeStock.
Para la metodología de enseñanza
Ante explicaciones largas, mencionar su nombre, darle pequeños toques en la mesa para evitar que se distraiga, pedirle que nos repita lo que hay que hacer, etc., o cualquier señal que acordemos con el niño/a, para favorecer que su atención esté focalizada.
Dar las instrucciones de forma breve, clara y concisa. Si es necesario, darle las instrucciones de una en una por escrito y hacer que nos repita la propia instrucción.
Pactar con él/ella los objetivos, explicarle qué esperamos de él/ella en cada momento.
Dividir las actividades en pequeños pasos que su capacidad atencional pueda asumir. Las tareas cortas permiten que el niño/a no se canse, no entre en la monotonía o que no se distraiga.
Favorecer el uso y aplicación de autoinstrucciones (ver web: integratek/autoinstrucciones) para fomentar el lenguaje interno como factor importante en la dirección de las conductas.
Anticipar las diferentes actividades del día.
Dar 5 minutos a toda la clase para organizar el material necesario.
Reconocer positivamente su esfuerzo y destacar sus cualidades.
Valorar la progresión (evaluar las mejoras respecto a sí mismo).
Evitar penalizar los errores cometidos por atención o impulsividad y/o inquietud motriz.
Definir y trabajar las normas de la clase y las consecuencias que conllevan, estando esta información disponible de forma visual.
Una propuesta que puede ayudar a los niños y niñas con TDAH es anticipar las diferentes actividades del día. Fuente de la imagen: AdobeStock.
Recordar las normas frecuentemente.
Desglosar el objetivo en pasos pequeños y guiarles en su actuación.
Anticipar tareas.
Registros de conductas coordinados con la familia.
Premiar las conductas adecuadas e ignorar las inadecuadas:
Implantar un sistema de puntos, en el que es premiado por la consecución de objetivos pactados previamente.
Ignorar las conductas inadecuadas, utilizando la extinción o el tiempo fuera (hace referencia a la posibilidad de sacar al niño de esa situación).
Reforzar las conductas adecuadas como ir despacio, terminar cada pequeño paso, darle más importancia a la calidad frente a la cantidad.
Intentar que su movimiento sea adaptativo. Para ello se le adjudican responsabilidades y/o ayudas al profesor como repartir hojas, borrar la pizarra, etc.
Ser tolerantes y dejar pasar cierto murmullo y/o movimientos menores en la silla, si estos no interfieren en su trabajo ni en el de sus compañeros.
Poner la información de manera explícita y de forma visual, utilización de todo lo que pueda servir como pistas, recordatorios, señales.
Materializar el tiempo, ya que presentan dificultades en la gestión del mismo. Convertir el tiempo en algo real con relojes, temporizadores, cronómetros, relojes de arena...
Potenciar uso de la agenda y organización del material escolar (por ejemplo, prepararse la mochila del colegio).
Avisar con tiempo los cambios que se efectúen en relación con las rutinas.
Reducir la cantidad de tareas para casa: priorizar las imprescindibles y evitar las repeticiones innecesarias que requieren un esfuerzo mental mantenido.
Para los exámenes
Presentarle los exámenes con un formato de redactado sencillo y ejercicios más visuales (por ejemplo; una pregunta por página, separar las preguntas que pueda haber en un mismo enunciado, marcar palabras clave en negrita...).
No penalizar toda la ortografía, solo aquella pactada previamente con el alumno. Priorizar el contenido y no la forma.
Insistir en el hábito de segundas lecturas.
Ayudarle a identificar las ideas principales y secundarias del texto.
Abordar los problemas matemáticos intentando organizar la información, valorando la posibilidad de utilizar recursos visuales
A la hora de abordar los exámenes, es buena idea presentárselos con un formato de redacción sencillo y ejercicios más visuales. Fuente de la imagen: AdobeStock.
Para las dificultades en las relaciones sociales
Realizar dinámicas grupales o debates sobre situaciones conflictivas y resolución de problemas interpersonales.
Ayudarle a reflexionar y analizar las situaciones (desencadenantes, hechos y consecuencias de los comportamientos), y pensar soluciones alternativas a la ejecutada.
Establecer metas claras respecto a su comportamiento (pocas y fáciles al principio).
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